30 oct 2026
GUATEMALA, 1982: CUANDO RÍOS MONTT IMPUSO TOQUES DE QUEDA, TRIBUNALES SECRETOS Y LA POLÍTICA DE «FUSILES Y FRIJOLES»
29 oct 2026
1978-1982: LOS AÑOS DE ROMEO LUCAS GARCÍA QUE DEJARON HERIDAS QUE TODAVÍA NO CIERRAN
Sa' xyanq li chihab' 1978 ut 1982 xwank chaq li rahilal sa' xb'eeneb' li junkab'al, xiwak, xk'a'uxlak ut maak'a' chaq li ch'utub'aj ib'. Eb' li na'b'ej yuwa'b'ej nakexq'us li rahal re naq ink'a' te'aatinaq, ut ink'a' texwech' rix li esilal li nake'ril. Li xiw a'an chaq xcha'al li wulaj wulaj.
Hubo una época en Guatemala en la que muchas familias tenían una regla que hoy cuesta imaginar:
GUARDARECURSOS DE CONAP, POPTÚN, RECIBEN CAPACITACIÓN SOBRE PRIMEROS AUXILIOS
13 oct 2026
EL CHAL K’UUM DE DOLORES, PETÉN ES RECONOCIDO COMO PATRIMONIO CULTURAL INTANGIBLE
Li najteril tzekemj Chal K'uum sa' li tenamit Dolores, Petén, a'an jwal nim xloq'al xb'aan naq na'oksimank sa' li k'anjel junnunq kama'an li nimq'e malaj mayejak, ut toje' xtz'iib'aak sa' li Ministerio de Cultura ut Deportes jo' jun tzekemj li tento tkole'q rix. Li esil a'in xk'amchaq sahil ch'oolejil cho'q reheb' li komon aran Dolores.
Li Chal K'uum sa' li aatinob'aal Mopan naraj naxye: tib' chiqb'il sa' uk'al. Li tzekemj a'in naru xyiib'aankil rik'in xtib'el aaq, kaxlan, ut nachiqmank sa' uk'al b'arwi' nak'eemank chi rit li uk'al ruq' li che' rum, mox, ut li q'een re xk'eeb'al xsahil.
Qawa' Walter Hoil Heredia li xtikib'ank re xk'utb'al li tzekemj, xye naq nasaho' xch'ool rik'in li esil xb'aan naq chi jo'kan tk'eemanq xloq'al li najteril na'leb' re li tenamit Dolores.
El platillo Chal K’uum, del municipio de
Dolores, Petén, es un plato gastronómico ancestral y ceremonial de la cultura
maya mopán el cual recibió el reconocimiento como Patrimonio Cultural
Intangible de la Nación por el Ministerio de Cultura y Deportes (MCD). La
noticia causó alegría entre los vecinos al conocer que el platillo ancestral
ahora tiene este reconocimiento de ser una muestra de identidad y tradición del
pueblo.
En maya Mopán, el Chal K’uum significa
“carne preparada y cocida en olla”. Este platillo preparado con carnes
silvestres, carne de cerdo, gallinas criollas, o combinación de carnes, se
condimenta con hojas de jocote, hojas de maxán, hierbas aromáticas y especias
locales, que le dan un sabor agridulce y herbáceo con toque cítrico y la
técnica para la cocción, el fogón maya, palitos de jocote, cocción en
olla.
Walter Hoil Heredia, fundador del Festival
del Chal K’uum, dijo que se siente emocionado y contento por la noticia: “nos
sentimos contentos por la noticia que hace ratitos nos estamos enterando”,
comentó.
También comentó que para este año, en el V
Festival, espera que más familias se unan porque hay otro motivo más para que
tome más fuerza esta actividad que celebra este plato propio de la cultura
Mopán.
Por último, dijo que después de enterarse
de la noticia, ya se preparan para coordinar un evento para celebrar el
reconocimiento del platillo ancestral, aunque no precisó qué fecha ni qué tipo
de evento.
La preparación del Chal K’uum
La preparación se inicia un día antes,
cuando las familias destazan un cerdo o compran por libras, carne especial para
el Chal K’uum, lo condimentan, le dan el toque o la sazón de cada familia, cabe
destacar que actualmente muchas familias lo adaptan con carne de pollo o de
res, según doña Blanca Orquidea Guzmán Hoil.
![]() |
| Walter Hoil Heredia, fundador del Festival del Chal K’uum |
Los condimentos que se usan
tradicionalmente son pimienta molida, el tomatillo, cebolla, cebollín, orégano,
ajo, laurel, tomillo, comino, clavos de olor, achiote, naranjas agrias y una
hierba llamada atzante que se ha utilizado desde antaño.
Mientras que, en la preparación actual o moderna se han agregado otros condimentos, como el miltomate, saborín, consomé, sal de ajo, sal de cebolla, pimienta, salsa soya, salsa inglesa, vinagre, chile dulce, chile pasa, chile guaque, entre otras.
INICIATIVA PRIVADA, INSTITUCIONES DEL ESTADO Y ORGANIZACIONES CONOCEN RESULTADOS DE PROYECTOS IMPLEMENTADOS EN EL REFUGIO DE VIDA SILVESTRE XUTILHA
![]() |
| La delegación visitando una plantación de árboles frutales en Nac. Machaquilaito |
Wiib' li k'aleb'aal juch'b'il li sumk'uub' rik'in li molam CONAP ut chi rix a'an li tenq' malaj li ochb'eeniik nakexk'ul a'an re xkolb'al rix 2897,3 hectáreas chi k'iche', ut a'an naxk'am reheb' li kaak'aal chi junkab'al oob' millones chi quetzales chi ru li lajeb' chihab' wank xwankil li tenq' a'an. Li k'aleb'aal El Paraíso, toj maji' naxjuch' li sumk'uub' rik'in CONAP.
Li tenq' nakexk'ul li komon, a'an xyiib'ankileb' li xhuheb' (planes de manejo) re naq nake'ru roksinkil eb' lix proyecto chi ru li chaq'rab', wank aj wi' li tenq' kama'an li k'iiresink kaxlan, aaq, awk che' na'uuchink.
![]() |
| Comunitarios y representantes de organizaciones en caserío Chile Verde |
![]() |
| Comunitarios de Nac. Machaquilaito y representantes de organizaciones viendo la cobertura forestal con la ayuda de un dron |
![]() |
| Un proyecto de cerdos para engorde en caserío Chile Verde |
![]() |
| Representantes del grupo HAME, Solidaridad, CONAP, INAB y Asociación Balam ONG |
2 sept 2026
COMUNITARIOS BUSCAN CONSERVACIÓN AMBIENTAL Y DESARROLLO SOSTENIBLE A TRAVÉS DE PLANTACION DE ÁRBOLES FRUTALES
18 ago 2026
COMUNIDADES LOCALES AL RESGUARDO DE REMANENTES DE LA DIVERSIDAD BIOLÓGICA EN EL SUR DE PETÉN
14 ago 2026
ENTREGAN ECOFILTROS A COMUNIDAD DE SAN LUÍS, PETÉN
![]() |
| Ana Caal: "Gracias al apoyo que nos están dando, nunca lo habíamos visto ni usado, por eso vamos a ver como funciona, solo hemos escuchado que ya no se necesita hervir el agua". |
![]() |
| Aurelia Tiul: "Yo creo que está bien, hay veces que no tenemos leña y en vez de hervir el agua lo vamos a filtrar, no sabemos si funciona bien, vamos a ver todavía". |
8 jun 2026
LOS LACANDONES: MEMORIA DE UNA DESAPARICIÓN
Los periódicos de la época los describieron como criaturas
surgidas de un mundo remoto. El exotismo con que fueron mostrados revelaba no
solo el desconocimiento sobre ellos, sino también la distancia cultural entre
la Guatemala oficial y los pueblos originarios que sobrevivían fuera de la
lógica del Estado nacional.
Los lacandones surgieron de antiguas mezclas culturales entre
grupos provenientes de Yucatán y del Petén guatemalteco. Durante siglos
permanecieron refugiados en las selvas, prácticamente al margen de la
dominación colonial. ¿Cómo lograron mantenerse ocultos y preservar su
independencia frente a una civilización que apenas tuvo contactos esporádicos
con ellos?
Habitaban una vasta región selvática atravesada por ríos
caudalosos y ceñida por montañas, en un territorio donde la naturaleza era
todavía más poderosa que cualquier autoridad política. Vivían de la caza, la
pesca y pequeñas milpas abiertas en medio de la selva. El maíz, los monos, los
pavos de monte y el río formaban parte de una cotidianidad casi intacta desde
tiempos ancestrales.
En 1786 algunos grupos lacandones fueron vistos y
entrevistados por misioneros españoles en El Petén. Volvieron a perderse entre
la espesura de la selva, reapareciendo ocasionalmente conforme avanzaba la
colonización del Petén y de las selvas yucatecas. La demanda de chicle en
Estados Unidos atrajo chicleros y colonos a la región en busca de aquel “oro
blanco” convertido después en goma de mascar.
Los chicleros relataron encuentros fugaces con lacandones
silenciosos que observaban desde la espesura antes de desaparecer nuevamente
entre los árboles. Durante décadas circularon historias sobre canoas
abandonadas en los ríos, huellas descalzas en el lodo y fogatas recién apagadas
que alimentaron el mito de un pueblo invisible.
Fernando Mollinedo apunta: “Hasta el Tratado con México de
1882, Chiapas formó parte del territorio guatemalteco. Pero la toponimia revela
que el hábitat de estos indígenas abarcaba también regiones del municipio de La
Libertad, Petén. Fueron rebeldes que no se sometieron a las autoridades de
Guatemala; permanecieron aislados, independientes y altaneros, considerándose
inmunes dentro de las defensas naturales que ofrecían las abruptas montañas y
los ríos Lacantún, Chixoy y Usumacinta”.
Su aislamiento permitió la preservación de antiguas prácticas
religiosas vinculadas al mundo maya prehispánico. Los lacandones continuaron
realizando ceremonias en pequeños templos de palma donde quemaban copal y
ofrecían alimentos a sus dioses. Muchos antropólogos encontraron en ellos
vestigios culturales que parecían provenir directamente de la antigua
civilización maya.
Severo Martínez Peláez plantea la posibilidad de que
numerosos indígenas huidos de las encomiendas y de los llamados “Pueblos de
Indios” se internaran en la selva petenera y terminaran integrándose a grupos
lacandones. Escribe en La patria del criollo: “preferían las
miserias de la vida primitiva en la selva, y no la pobreza, la explotación y
los azotes del régimen de pueblos”.
La fugitiva e invisible existencia de los lacandones, como
señala Robert Johnston, conduce inevitablemente a reflexionar sobre la
persistencia de un mundo anterior a la llegada de los europeos, un mundo que
reaparece en la memoria colectiva y en las ruinas de ciudades cubiertas por la
selva. Surge entonces la pregunta sobre la continuidad histórica de las
culturas mayas y sus vínculos con los pueblos indígenas contemporáneos.
No deja de ser significativo que muchas de las antiguas
ciudades mayas permanecieran ocultas precisamente en las regiones donde
sobrevivieron los lacandones. Mientras arqueólogos y aventureros buscaban
pirámides devoradas por la vegetación, todavía existían hombres que conservaban
una relación espiritual con aquella selva milenaria.
Los lacandones desaparecieron de Guatemala sin haberse
sometido nunca plenamente a la autoridad española ni republicana. La reducción
de su población fue consecuencia de enfermedades, desplazamientos, tala de
bosques y presión colonizadora. La selva que durante siglos les permitió
sobrevivir comenzó lentamente a cerrarse sobre ellos. Allí donde antes reinaba
el silencio verde aparecieron campamentos madereros, pistas clandestinas y
carreteras improvisadas.
Si en 1938 cinco lacandones fueron llevados a la capital para
exhibirlos como animales de feria, tres décadas más tarde la etnia
prácticamente había desaparecido del territorio guatemalteco. La selva del
Petén, que durante siglos les sirvió de refugio, comenzó también a desaparecer.
Todavía en los años cincuenta y principios de los sesenta del
siglo pasado en El Petén se conseguían flechas y arcos hechos por los
lacandones que se vendían a los visitantes y turistas. Actualmente ya no se
consiguen en Guatemala, pero si en Chiapas, donde residen los últimos grupos
lacandones. Actualmente se calcula que la población lacandona oscila entre mil
quinientos y dos mil integrantes. Viven sobre todo en comunidades asentadas en
la Selva Lacandona, particularmente en áreas comprendidas dentro de la Reserva
de la Biósfera Montes Azules, en el estado mexicano de Chiapas.
El último lacandón de Guatemala pudo haber sido un anciano
llamado José García, fallecido en 1964 en el hospital de San Benito. Con él
terminó de extinguirse una presencia humana que había sobrevivido durante
siglos entre los árboles, los ríos y las ruinas ocultas del Petén. (Fuente:
























